June 2008 - Artículos

Gracias Marcos: La esquina trasera derecha del auto de Montoya, donde lo tocó Marcos Ambrose.En semanas pasadas algunos de nuestros televidentes han enviado correos electrónicos a canalspeed@fox.com preguntándonos si en el futuro NASCAR está pensando en tal vez tener un circuito permanente dentro del Chase. Esa pregunta también se la hacen algunos colegas periodistas e inclusive algunos pilotos.

La carrera pasada en Sonoma tal vez se estaba tornando un poco monótona después de la primera parada en pits cuando Greg Biffle entró a la curva uno pensando en quien sabe que y Kyle Busch tomó la punta aprovechando un Juan Pablo Montoya un poco precavido a la hora de sortear el ‘polvero’ que dejó el piloto de Roush Fenway.

Sin embargo en las últimas 10 vueltas hubo cuatro banderas de precaución, producto del afán de varios pilotos por ganar posiciones en las frenadas más fuertes, algo que llevó a más de uno a cometer errores, generando movimiento detrás del incontenible ‘Rowdy’ e invlucrando a algunos pilotos importantes.

Monumental por ejemplo el incidente causado por Kevin Harvick, quien hizo moñona en la curva siete acabando con la carrera de Jamie McMurray y Tony Stewart a cuatro vueltas del final. Fue muy parecido al incidente que generó el agarrón con Montoya en Watkins Glen el año pasado, con la diferencia que a Harvick no lo tocó nadie. Se fue solito.

Todo esto para decir que no vendría mal tener una carrera en circuito permanente dentro de las últimas diez. Si el Chase es cuando los mejores pilotos de la Copa Sprint de NASCAR se ponen a prueba para definir quien es el campeón, debería haber allí todo tipo de pistas, no solamente óvalos. En esta temporada dentro de las diez competencias finales hay óvalos cortos, intermedios y superóvalos. Solo falta otro Sonoma o Watkins Glen.

Incluyo una foto que tomé de la esquina trasera derecha del auto de Montoya después de la carrera en Sonoma.  Ahí quedó el toque de Marcos Ambrose (del equipo Wood Brothers, en efecto, gracias al amigo de Tigre en Argentina). Las cuatro esquinas del auto 42 quedaron golpeadas. Pegó y le pegaron...

La Copa Sprint de NASCAR llega este fin de semana a una de esas fechas que muchos pilotos tienen marcada en el calendario por diferentes razones. Por primera vez en el año la máxima división correrá en un circuito permanente con su visita anual al valle de Napa, en medio del cual se dibuja el trazado de Infineon Raceway.

Para unos cuantos esta carrera es vista como su gran oportunidad del año o en algunos casos la única. Es la carrera ideal para los pilotos que crecieron corriendo en open-wheel, y que por lo general tienen una técnica más desarrollada en el cambio de dirección del auto, el rebaje de cambios en las frenadas e inclusive la misma frenada que con el auto actual resulta más complicada que antes por su mayor peso respecto al modelo anterior.

Hablar de Sonoma es hablar de una oportunidad de oro para que brillen por primera vez un Franchitti, un Carpentier, un McDowell e inclusive un Hornish, quien sin ser el mejor piloto en circuitos, algo tiene de experiencia en Infineon Raceway por sus días en la IndyCar y además estuvo probando en esta pista hace un par de semanas con un auto de la serie Nationwide.

Pero tras el triunfo conseguido en esta pista el año pasado por Juan Pablo Montoya, él sin duda cobra aun más favoritismo para ser protagonista en la pista donde por primera vez condujo un auto de carreras.

En 1992 tomó allí el curso de la Escuela Skip Barber y regresó a Bogotá con una carta del veterano Vic Elford, quien le escribió al padre del colombiano diciéndole que su hijo era el piloto más talentoso que había visto en muchos años. Bonitos recuerdos, sin duda.

Sin embargo la pregunta hoy es si en el estado actual del equipo Chip Ganassi, Juan Pablo tendrá auto para estar peleando por la victoria. En las dos últimas semanas difícilmente los resultados habrían podido ser peores, a pesar de que en Pocono no lució mal,

Sin embargo lo de Michigan fue preocupante pues el auto siempre estuvo muy lejos de ser competitivo, a tal punto que Juan Pablo y su jefe de equipo Brian Pattie terminaron tomándose la segunda mitad de carrera como una sesión de pruebas, haciendo paradas en pits a destiempo para cambiar drásticamente la puesta a punto.

Fueron dos puestos 38 en dos semanas difíciles y aunque antes de correr en Pocono estuvieron probando en Virginia International Raceway con buenos resultados, la presión estará sobre el equipo (Montoya incluído) para dar con una puesta a punto que les permita ser competitivos desde la misma calificación del viernes.

Montoya correrá el mismo auto con el que ganó el año pasado – el chasis 741 - pero eso y los datos de la temporada anterior no garantizan nada más que una buena base desde la cual habrá que mejorar, pues en 12 meses el nuevo auto de la Copa Sprint ha evolucionado mucho en rendimiento, al menos en el caso de los equipos de punta.

Aunque Montoya y sus colegas ex-open-wheelers tengan toda la experiencia en la técnica de manejar en este tipo de pistas, siempre que se corra en Sonoma hay que tener en cuenta a Jeff Gordon, quien tiene casi todos los records en este escenario, ubicado apenas a unos kilómetros al oeste de su nativo Vallejo.

Tony Stewart, quien lució como el más rápido hace un año, será de nuevo un nombre a tener en cuenta, al igual que un Kyle Busch que en México dio cuenta de los especialistas en circuitos. Por supuesto es también una oportunidad de oro para un Robby Gordon, ya ganador en esta pista en el pasado.

Scott Pruett, quien es uno de los que hará en esta su primera carrera del año en la Copa Sprint, viene motivado con el gran año que está tendiendo en la serie Rolex y trabajará junto a Donnie Wingo y en reemplazo de Reed Sorenson en el auto 41 de Ganassi.

No hay que dejar pasar por alto que Wingo fue instrumental en el triunfo de Montoya el año pasado, pues planteó la estrategia ganadora y que le permitió su segundo triunfo en Sonoma como jefe de equipo.

Estarán en pista otros outsiders como Max Papis (Haas CNC), Ron Fellows (DEI), Marcos Ambrose (Robby Gordon Motorsports) Brain Simo y el simpático Boris Said.

Eso no quiere decir que los demás nombres no tengan opción, más cuando en Sonoma se corre típicamente pensando en la estrategia ideal de combustible para tener una buena posición en pista (track position) al final de la carrera. Si no, que lo digan Montoya y Wingo.

¿Usted por quién apuesta?

Cada día parace diluírse más la opción de ver a Juan Pablo Montoya en otro equipo diferente al Chip Ganassi Racing el próximo año, al menos juzgando por sus declaraciones el fin de semana pasado en Pocono antes de la carrera.

Montoya reafirmó su compromiso con Ganassi, quien le ofreció un muy buen contrato y la estabilidad que en sus últimos días en la Fórmula Uno añoró tanto. Chip le mostró al colombiano algo que ni Ron Dennis, ni Frank Williams, ni otros quisieron poner sobre la mesa de negociación.

Tal vez por esto y por lo que lograron juntos en el pasado cuando fueron campeones en ChampCar y la Indy 500, Montoya siente que le debe fidelidad a Ganassi y en parte por ello se quiere quedar en un equipo que francamente hoy no está a la altura de entrar al Chase y menos de disputar el título.

Resulta difícil entender porqué Ganassi no ha logrado transferir su éxito y tradición ganadora de la ChampCar, IndyCar y los prototipos Rolex a la NASCAR. Son categorías muy diferentes indiscutiblemente, pero en el fondo los principios de unas y otras son los mismos.

“La gente me dice ‘¿Pero porqué no trae ese equipo de gente de Ia IndyCar a NASCAR?’”, dijo al respecto Chip Ganassi en Concord, Carolina del Norte hace un par de semanas. “Mi respuesta es que ellos están contentos en lo que están haciendo y quieren seguir allá. Tener éxito en NASCAR es cuestión de lograr poner ese tipo de organización al servicio de Juan Pablo.”

Pero así de difícil como resulta explicarse porque Ganassi triunfa en todo menos en NASCAR (lo hicieron de nuevo la semana pasada con triunfo de Memo y Pruett en la Rolex y uno más de Dixon en la IndyCar en Texas), es entender como Montoya en su quinta carrera en la máxima división (Atlanta 2007) logró un top-five y ahora conseguir eso en un óvalo de milla y media parece inalcanzable.

Creo que Montoya ya ha demostrado que si tiene auto, puede ganar. Más en unas pistas que en otras, pero cuando los resultados dependen más de él que de su jefe de mecánicos, como en Talladega por ejemplo donde se va todo el tiempo con el pie a fondo, allí él puede brillar con luz propia si su equipo hace una labor al menos decente.

Igual que Montoya, probablemente tengo razones suficientes para tener una gran estima por Ganassi y así es. De todo corazón quisiera ver que el equipo reencuentre ese rumbo que tenían en su primera temporada en NASCAR cuando estuvieron cerca del título con el veterano Sterling Marlin en 2001.

Sin embargo no parece que las cosas vayan a mejorar de un día para otro y ya estamos a más de mitad de camino rumbo al Chase. Quisiera pensar que las declaraciones de Montoya son una cortina de humo para tapar sus negociaciones con el Joe Gibbs Racing, pero por ahora parece no ser el caso.

El sueño de ver a Montoya en el 20 el próximo año seguirá siendo eso por ahora… un sueño.

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