
Ya lo ve venir Cale Yarborough, triple campeón de la Copa Sprint de NASCAR y el único piloto en haber encadenado tres coronas en años consecutivos. Ni Petty, ni Earnhardt lograron más de dos en serie, algo que si hizo el de Timmonsville, Carolina del Sur. Para él esto ya está hecho y Johnson logrará 30 años después, igualar su marca con un tercer título.
“Por supuesto en la primera parte de la temporada las cosas no pintaban muy bien para Jimmie,” dijo este Lunes a sus 69 años, después de haber visto al Californiano dominar en Martinsville. “Sin embargo él siempre es más fuerte al final de la temporada.
“Ya está escrito ya en los muros. Va a suceder. Y si se da, entendiendo que yo fui el héroe de infancia de Jimmie, así que si lo hace, bien por él.”
Las palabras de Yarborough seguramente resultarán proféticas en Homestead, si no antes. Johnson se ha ido de Martinsville con un abultado colchón en los puntos: 149 exactamente. Eran 69 los que tenía de ventaja después de Lowe’s, así que por cuenta de su sexto triunfo del año y su quinto en el óvalo de media milla, más que duplicó esa ventaja en un solo fin de semana.
Por supuesto tuvo la complicidad de un Burton y un Biffle venidos a menos. El primero quedó fuera del top-10 por primera vez en este Chase. Un auto desbalanceado y dramas en pits en el momento decisivo de la carrera arruinaron su día, mientras que el “Biff” creyó haber limitado los daños en el campeonato con un puesto doce que sabe a derrota ante el tercer lugar de su compañero de equipo Carl Edwards, quien aunque no se acercó a Johnson, si se puso más cerca de lo que podría ser la lucha por el subtítulo.
Se vienen pistas en las que Johnson debería ir muy bien de nuevo. Aunque en Atlanta no brilló en el mes de Marzo, por ese entonces aun estaba decifrando la puesta a punto del auto con Chad Knaus en los óvalos de milla y media. Ese tema ya está solucionado en buena medida, así que de nuevo debe ser un rival por el triunfo. En Texas estuvo en punta también en la primavera y en Phoenix ganó con estrategia de combustible. Además en esas tres pistas ganó el año pasado en el Chase.
Son demasiadas razones estadisticas y lógicas, las que llevan a pensar que de no tener problemas, por ahí un accidente o una falla mecánica, Johnson y su meticuloso y científico jefe de mecánicos están a un paso de renovar su título. En este momento parecen imbatibles, un poco como Kyle Busch previo al Chase, pero de una forma más controlada y con una sincronía perfecta en el trabajo de cada miembro del equipo No. 48.
Hoy en día el éxito en la Copa Sprint va más allá de un buen piloto o jefe de mecánicos. El talento que ha logrado reunir Rick Hendrick en su equipo es lo que les ha llevado donde están. El demorarse esa décima de segundo menos en cambiar una rueda, el hacer el ajuste adecuado en los reglajes, el saber como conjunto sobreponerse a situaciones desventajosas, son cosas que cuentan mucho en una categoría tan competida.
Esa es tal vez la gran diferencia entre la Copa Sprint de hoy y la de hace 30 años que ganó Yarborough entre 1976 y 1978 pilotando para el
moonshiner Junior Johnson, gran piloto y luego exitoso propietario. En esa época tal vez el piloto pesaba más y el equipo proporcionalmente menos. Por supuesto que sin un buen auto, por más piloto que seas, no vas a ser campeón, pero la NASCAR de hoy día es más un deporte de conjunto que en ese entonces. No es casualidad que el Chase lo acaparen los cuatro mejores equipos.
Yarborough por supuesto cree que en su época lograr tres títulos consecutivos era mucho más difícil que en la actualidad. Eso es discutible porque tal vez hoy las diferencias son mucho menores y hay más equipos y pilotos con opción de ganar. Si es cierto sin embargo, que en esa época se jugaban más la vida.
“Es algo muy difícil de conseguir,” dice Yarborough sobre las tres coronas consecutivas. “Yo creo que fue más difícil en mi época porque había que correr contra todos en ese entonces,” dice refiriéndose al formato del Chase, que ahora limita a doce el número de pilotos que pelean por el título al final de la temporada.
“Me pregunto porqué pasó tanto tiempo antes de que alguien ganara de nuevo tres en serie. Pasaron muchos años. 30 años es mucho tiempo, pero me hizo feliz tener la marca por tanto tiempo.”
La respuesta al interrogante de Yarborough es clara a mi parecer. Encontrar la combinación perfecta para vencer es más difícil hoy día. Se tienen que poner juntas muchas más cosas que en los setentas, pero Hendrick dio con una fórmula ganadora que está haciendo historia.