Tuesday, November 11, 2008 2:52 PM
diegomejiablog
Fiesta en Miami
A unos días de correrse la final de la Copa Sprint de NASCAR nos preparamos para la coronación de Jimmie Johnson por tercer año consecutivo. Gracias al progreso de Carl Edwards en la parte final de la competencia en Phoenix, el título no quedó sellado del todo de forma anticipada, pero igual será poco más que una formalidad para el de El Cajón su participación en la final en Homestead, donde un puesto 36 le basta para ser tricampeón.
Desde la semana pasada el tema en la sala de prensa en Texas – además de la crisis financiera y Barack Obama – ha sido qué hacer para que el campeonato tenga más emoción en la parte final. En cinco años de Chase, serán tres títulos para Johnson y eso para algunos es señal de que algo anda mal con el formato del sistema de playoff. Yo sinceramente no estoy de acuerdo y prefiero reconocer en Johnson y su equipo la superioridad que imponen en pista cuando llega la hora de la verdad.
Después de lograr su tercer triunfo consecutivo en Phoenix y el séptimo de la temporada, Johnson recordó frente a la prensa como 24 horas atrás él estaba preocupado porque no sentía tener un auto ganador. Contó que llamó a Chad Knaus en repetidas ocasiones durante la tarde y la noche del sábado para discutir alternativas en cambios en la puesta a punto del auto, tanto que Knaus le tuvo que decir que no llamara más. El propio jefe de mecánicos contó luego que el domingo en la mañana hicieron grandes modificaciones en la puesta a punto del auto una vez abrieron los garajes y el resultado está a la vista de todos: 195 puntos y el título casi en el bolsillo.
Johnson y Knaus no tienen una fórmula mágica. Trabajan duro y se entienden porque tienen en la mente el mismo objetivo y cuando todo un equipo va en esa misma dirección toman inercia y se convierten en un tren difícil de parar. Aparte tienen la suerte, es innegable, pero eso solamente explica una mínima parte de un éxito que los está llevando a hacer historia en una categoría en la que hacer diferencias es muy difícil, así ellos lo hagan ver extremadamente fácil.
Habrán quienes digan que sin el Chase, Johnson no sería tricampeón porque por ejemplo el año pasado él solamente superó a Gordon en las últimas diez carreras. Y es cierto, con el puntaje antiguo, Gordon habría logrado la corona, y en 2006 apenas cuatro puntos le habrían permitido ganar su primer título sobre Matt Kenseth, no 56 como quedó con el puntaje del Chase. De igual forma, con el puntaje antiguo, la ventaja de Johnson llegando a Homestead este domingo sería de 56 y no de 141 puntos, diferencia menor a la que Johnson ha tenido en los dos años anteriores llegando a la final de la temporada. Estaría más apretada la lucha.
Todos esos números son los que justifican a los detractores de Johnson, pero infortunadamente para ellos, la realidad de las cosas es que se corre con el puntaje del Chase, con el cual Johnson y Knaus se están haciendo imbatibles. Este año sobretodo tuvieron un arranque lento de su temporada, pero poco a poco fueron encontrando el norte en la puesta a punto del auto en las pistas intermedias y cuando llegaron las últimas diez fechas ya tenían las cuchillas afiladas e hicieron trizas el favoritismo de Kyle Busch y Edwards.
La final de la Craftsman y la Nationwide resultará mucho más emocionante que la de la Copa Sprint probablemente, a no ser que Johnson enfrente algún drama mecánico o un incidente inesperado como el que le costó la opción de título en 2005 ante Tony Stewart. Viendo lo que pasó en la Fórmula Uno hace dos semanas, todavía guardo alguna esperanza de que haya algún picante en Homestead este domingo, pero ciertamente Johnson la tiene mucho más fácil de lo que Hamilton en Interlagos. Además si llueve, no corren…
No quería terminar sin anotar que este fin de semana Juan Pablo Montoya estará de nuevo por partida doble. Este martes ha iniciado una ocupada semana con la gala BeLive, un evento de su Fundación Fórmula Sonrisas junto a otras que apoyan diferentes causas en Colombia. Serán días de mucho trabajo para él en su carrera de casa, en la que aspira a cerrar de buena forma un 2008 que resultó por debajo de lo esperado. Homestead, como Texas y Atlanta, es una pista intermedia en la que ojalá puedan demostrar el progreso que han tenido a nivel técnico y que tristemente ha quedado estampillado contra un muro en las últimas tres semanas.