April 2009 - Artículos

Cuando Carl Edwards y Brad Keselowski se aproximaban al final de la Aaron’s 499 en Talladega el domingo pasado, en mi mente veía ya el potencial para una nueva polémica después de lo vivido en Octubre pasado cuando Regan Smith perdió el triunfo al sobrepasar a Tony Stewart por debajo de la línea amarilla.

Conociendo a Keselowski y viendo como había corrido hasta antes de esa última vuelta, era claro que ante la misma situación de Smith, él no iba a actuar igual. Y así fué. Cuando Edwards empezó a bloquear, vi venir el accidente. Lo que pasara después de que los dos se tocaran era difícil de pronosticar y creo que nadie se esperaba que el choque estuviese tan cerca de haberse convertido en una tragedia.

Al momento de terminar la transmisión no supimos si algún aficionado había resultado afectado. Poco después pasé por la escena de camino hacia la sala de prensa y en la foto de la izquierda está lo que me encontré. Los policías me sacaron de allí porque estaba en “zona de investigación.” Me dijo uno de ellos que había heridos, pero no cuantos ni qué tan graves. Luego confirmé con personal de la pista que eran siete los heridos y que una jóven había sido llevada en helicóptero a un hospital cercano pues tenía la mandíbula rota.

Al día de hoy, cuatro después del accidente, todos los heridos menos este último están en sus casas. Sin embargo Blake Bobbitt de 17 años, pasará las próximas seis semanas con la boca cerrada producto de una cirugía facíal reconstructiva. Le insertaron dos platinas y probablemente le quedará marcado el recuerdo de su primera visita a Talladega durante toda la vida. Carl Edwards se puso en contacto con ella para saber como estaba y seguro eso le habrá subido el ánimo. El desenlance del incidente pudo haber sido mucho peor, aunque la malla cumplió su objetivo y evitó un desastre mayor.

Pero aun así, NASCAR enfrenta la tarea de hacer algo al respecto. El problema es saber qué hacer. ¿Bajar la velocidad de los autos implementando restrictores más pequeños? ¿Cambiar la configuración de la pista? ¿Hacer nuevas modificaciones a los autos para que se mantengan siempre pegados a la pista y no se eleven peligrosamente? ¿Cambiar las reglas para correr en pistas con restrictores o penalizar de forma más severa a quienes generen acciones peligrosas? Son muchas las posibilidades, pero todas tienen el potencial de afectar el espectáculo en una pista que siempre genera buenas carreras, probablemente las mejores de la temporada.

Después de la carrera hablé con Robin Pemberton, vice presidente de competición de NASCAR, y para él estas son cosas que pasan cuando se corre en Talledega. En su opinión Keselowski no hizo nada en contra de las reglas y yo estoy de acuerdo con él. Corrió bien y en parte él mismo se fabricó su propia suerte cuando decidió pegarse al paragolpes trasero del auto de Edwards en la penúltima vuelta. Traté de que me dijera que Edwards era responsible por el accidente, pero según él ambos estaban tratando de ganar la carrera. ¿Pero y las reglas sobre el bloquear al rival? Según lo que él me respondió, tampoco se le puede achacar a Edwards la culpa por el incidente.

Así las cosas, queda claro para mí una vez más que en NASCAR no todo es blanco y negro.

Fueron circunstancias desafortunadas – aunque no tanto – las que llevaron a que Edwards chochara contra la malla, reviviendo por instantes el pavoroso accidente de Bobby Allison en 1987, el cual resultó en la implementación de los restrictores para esta pista y para Daytona desde hace más de 20 años. Pero si se estuvo tan cerca de una tragedia de proporciones mayúsculas, NASCAR no puede quedarse de brazos cruzados. Algo tienen qué hacer. No es fácil saber qué, pero no creo que Pemberton ni los oficiales de la serie puedan dormir tranquilos si llegan a Talladega en Octubre y no han hecho nada para tratar de evitar que se repita lo del domingo.

En una página de Internet me encontré una encuesta en línea sobre qué hacer justmente. Hasta donde pude ver, el 75 por ciento de quienes votaron dicen que no hay que hacer nada, un 15 por ciento dice que hay que modificar la pista y un 10 cree que hay que cambiar los restrictores para bajar la velocidad de los autos. En esto último, según decía Dale Earnhardt Jr este martes, esa última vuelta de Keselowski y Edwards la hicieron ambos a un promedio de 199 millas por hora. Tuvo que ser la vuelta más rápida de la carrera y según decía Junior, es una cifra que hay que revisar porque a esas velocidades es muy difícil evitar que un auto descontrolado despegue del suelo y se convierta en un proyectil cuyo rumbo es impredecible.

Desde la primera vez que se corrió en Talladega la seguridad ha sido la polémica. Por eso en 1969 los pilotos hicieron huelga y no corrieron. Bill France tuvo que conseguir un número de desconocidos para armar carrera y así lo hizo. Cuarenta años después se revive la polémica por el tema de la seguridad, pero esta vez no por los pilotos sino más por los aficionados, la razón de ser de este espectáculo.

Llegó la primera pole position de Juan Pablo Montoya en NASCAR y en una pista en la que sin duda es uno de los favoritos. En dos clasificaciones que se han cumplido en lo que va del año en pistas con restrictores, van dos pole positions para el equipo Earnhardt Ganassi Racing. Las señales siguen siendo positivias, aunque este fin de semana en Talladega se está corroborando lo que se había mostrado en Daytona.

Montoya tiene este fin de semana 15 caballos más de potencia que la última vez que corrió en esta pista con un auto Dodge. Eso, sumando a la experiencia ganadora de un equipo como el DEI en pistas con restrictores – bendito sea el gran Dale – le han permitido al colombiano de 33 años convertirse en apenas el tercer piloto extranjero en lograr la pole para una carrera de la máxima división de NASCAR. De hecho es el único no nacido en norteamérica en conseguir ese logro, pues los otros dos son los canadienses Patrick Carpentier (pole en Loudon el año pasado) y Lloyd Shaw (pole en Langhorne en 1953).

El significado de esta pole es, digamos, simbólico. Esta es tal vez la carrera en la que menos importa la posición de partida de cara al resultado, pero si con puesta a punto de carrera Montoya está en la pole, eso quiere decir que tiene carro para pelear adelante y que muy probablmente habrá más de uno que querrá trabajar con él en el draft.  Eso a pesar de que Juan Pablo me dijo este viernes que si uno quiere que pase algo en Talladega, uno mismo es quien tiene que trabajar para lograrlo. Luego aparecerán socios, pero sin iniciativa en esta carrera no se llega a ningún lado.

El valor simbólico de la pole viene más por el lado del equipo y de quienes trabajan en la pista y en los talleres en Concord, Carolina del Norte. En el pasado Montoya ha dicho que acá el carro es el que hace el tiempo, no el piloto. Así también lo reconocíó después de haber conseguido la pole cuando se lo pregunté en la rueda de prensa posterior a la clasificación y eso le viene muy bien  a toda la gente que trabaja en la preparación de los autos y que ha visto como desde el año pasado los despidos no acaban productos de la crisis y la falta de resultados. Apenas en la carrera anterior se cerró el equipo de Almirola y se despidieron al menos 40 personas.

“Esta pole representa el desarrollo del equipo, representa para donde vamos, lo que ha pasado y lo que estamos haciendo,” dijo Montoya al Canal SPEED en Talladega. “Es complicado describirlo. Pero si usted mira este año como va el desarrrollo del carro, que estamos mejorando todos los fines de semana y el potencial que tenemos, esto es algo muy bueno para ayudarnos a crear más impulso, que la bola siga rodando y llegue a donde queremos. Cada vez estamos más cerca de ganar y creo que estamos confirmando que tenemos el potencial para entrar en el Chase.

Como Montoya no se cansa de decir, acá cualquier cosa puede pasar en la carrera. Pero la pole es un primer paso para ganar. En 31 ocasiones el ganador en Talladega ha partido desde la primera fila, 13 desde la pole. El de Bogotá podría ser el 14.

En www.motoresrcn.com haciendo click en viernes o sábado en la parte derecha, pueden escuchar durante la emisión entrevistas con Juan Pablo antes y después de la clasificación respectivamente. 

En la foto, Juan Pablo celebra en familia con su esposa Connie y sus hijos Sebastián y Paulina.

No inspira otra cosa que respeto la imagen de Mark Martin el sábado pasado en Phoenix celebrando su primer triunfo después de los 50. Podrá estar es un auto del mejor equipo del momento y será un viejo zorro también, pero llegar a esa edad con la velocidad y la motivación intactas, es de admirar.

No hubo quien le pusiera freno al veteranísimo en Phoenix y su victoria era bien merecida, pues ya con tres pole position era hora de que las cosas se le dieran en carrera. Desde que clasificó su auto en la pole position dijo sentir que tenía un auto capaz de ganar la carrera y sin cometer errores lo supo llevar a donde pertenecía.

La forma en la que pasó a Ryan Newman en el último reinicio pareció de un joven fogoso, no del gran experto que es Martin. De entrada resolvió el sobrepaso por fuera, conocedor de que estaba como la salhicha dentro del perro caliente pues adelante y detrás tenía autos del Stewart Haas y ‘Smoke’ quería ese triunfo tanto como el de Arkansas.

Luego impuso un ritmo frenético, el mismo que le dio la pole, pero repetido varias vueltas. Chapeau al gran veterano, que de no ser por los fallos mecánicos que no le permitieron cruzar la meta en Fontana y Las Vegas, estaría en este momento bien metido entre los doce primeros del campeonato. Todavía no le preguntan de nuevo por ese anhelado primer título, pero seguramente los interrogantes no se harán esperar.

Impresiona también la humildad que mantiene Martin. Dijo después de la carrera que él cuando firmó con Hendrick sentía que tenía que demostrarse a sí mismo que se merecía la oportunidad que le estaban dando de manejar un auto tan competitivo. También dijo que esto apenas empieza y que si bien de alguna forma ya lo ha demostrado, no va a aflojar. Martin tiene las ganas de un debutante y la clase de un campeón.

Este fin de semana regresará a Talladega, donde no corre desde 2006. Él ha pasado de participar en esta pista durante los dos últimos años, evitando una competencia que mentalmente puede ser más agotadora que cualquier otra. Martin fue rápido en Daytona, pero por más que sea una pista con restrictor en Talladega se corre de forma diferente y no es coincidencia que en los dos últimos años no haya corrido allí y si en Daytona.

Pasando la página, le preguntaba a Juan Pablo Montoya este martes si ve Talladega como la primera gran oportunidad de ganar en óvalo. Él dice que cree que la primera victoria puede llegar en cualquier otra pista, no necesariamente en la de este domingo, aunque admitió que este debe ser uno de los fines de semana en los que de verdad pueden aspirar a correr en punta.

El Earnhardt Ganassi Racing necesita una victoria. Sumar puntos para el campeonato es importante, pero en este momento necesitan dar un golpe de opinión. Como también me decía Juan Pablo, en Talladega el resultado está a veces un poco fuera de las manos del piloto porque un accidente múltiple puede llegar en cualquier momento sin buscarlo. Pero entre más adelante se corra, menor probabilidad de quedar allí. Es decir, los errores de Daytona en el caso de Montoya y su equipo, no se pueden repetir acá.

Creo que ellos están silenciosamente esperanzados este fin de semana. Truex estuvo en la pole en Daytona, los autos fueron rápidos en carrera también y si recordamos en Octubre del año pasado en Talladega, los autos de DEI estuvieron al frente en la parte final, también aprovechando la ausencia de quienes quedaron involucrados en el Big One.

De hecho Regan Smith con uno de los autos del DEI, pasó la meta primero pero fue despojado del triunfo por pasar a Tony Stewart por debajo de la línea amarilla.

Talladega suele ser vista como una carrera comodín. Ojalá Montoya y su equipo se saquen ese joker.

Abajo una gráfica del diseño de pintura que tendrá el auto de Montoya este fin de semana.

Tuvieron que pasar 569 días desde la última victoria de Jeff Gordon para que el cuatro veces campeón volviera a parquear su auto en Victory Lane. No fue el auto arco iris, tampoco el nuevo diseño rojo con negro, sino uno diferente con plata y negro que se parecía más al de su amigo y rival Jimmie Johnson. 

Pero en esto la pinta es lo de menos y por fin Gordon pudo ganar una carrera puntuable desde Octubre de 2007. Esta vez no estaba su esposa Ingrid esperándolo con su hija Ella, ni tampoco su jefe Rick Hendrick, con quien tuvo que hablar por teléfono mientras lo entrevistaban en vivo para la televisión.

No era cuestión de si iba a ganar o no, sino de cuando lo iba a hacer pues claramente los problemas de la temporada anterior que le valieron tantas críticas a su jefe de mecánicos Steve Letarte – algunas justificadas, otras no – habían pasado a la historia. Algunas cifras acumuladas, disputadas siete carreras de las 36 de la temporada así lo confirman:

Carreras lideradas
Jeff Gordon           6
Jimmie Johnson    6
Mark Martin          5   
Carl Edwards        4
Kyle Busch            4

Vueltas lideradas
Kyle Busch            519 (22%)
Jeff Gordon           394 (17%)
Jimmie Johnson   308 (13%)
Denny Hamlin       303 (13%)
Kurt Busch            238 (10%)

Puntos de Bonificación (Por vueltas lideradas)
Jeff Gordon           35
Jimmie Johnson    35
Kyle Busch            25
Kurt Busch            20
Mark Martin          20

La única carrera que no lideró Gordon hasta ahora fue Bristol. La única en la que no terminó entre los 10 primeros fue Daytona. En estas siete carreras que hemos visto hasta ahora se ha corrido en todo tipo de pistas, así que lo que estos números reflejan no está muy distante de lo que podemos ver en las primeras 26 fechas. Las últimas 10, como ya lo ha demostrado Johnson, es casi un campeonato aparte.

Todo el respaldo y la fé que ha depositado Jeff Gordon en su grupo, liderado por Letarte, se han visto recompensados en esta temporada. Lograr darle vuelta a la situación sin tener la oportunidad de probar tanto como antes, tiene aun más mérito. Eso solamente demuestra el trabajo que hubo en el invierno, que es donde podría estar la clave de un quinto título de Gordon.

Juan Pablo Montoya por su lado sigue mostrando progresos, ahora con su mejor resultado de la temporada y manteniendo una continuidad que hasta ahora no había mostrado. Habrá que ver qué pasa en Phoenix si definitivamente el equipo unifica sus chasis para los dos pilotos, pues Almirola no correrá la próxima fecha.

El equipo necesita darle una mano a Truex pero esto no debe darse, como ha suecedido en el pasado con Ganassi, en detrimento del grupo que trabaja con el colombiano. Recordemos que así empezaron los cambios de Doonie Wingo a Jimmy Elledge y luego a Brain Pattie tras el despido de Elledge. Esas modificaciones las hicieron pensando en ayudar a Sorenson en su momento.

Si Montoya y su jefe de mecánicos logran mantenerse cerca de esta consistencia de las últimas tres semanas de aquí hacia adelante – contando inclusive con que en algunas pocas carreras haya recaídas -  este año estarán en el Chase. Todavía falta dar un paso importante en rendimiento para pelear en la punta, pero la base para poder llegar allí es lo que están construyendo en este momento.

Finalmente Chevrolet tiene su primera victoria de la temporada en la Copa Sprint y llega justo en uno de los fines de semana más turbulentos para General Motors, dueña de la marca del corbatín. Poco antes de que Jimmie Johnson cruzara la meta al frente en Martinsville, tras un típico sobrepaso de “pega y sigue” a Denny Hamlin,  la administración Obama pedía la renuncia de Rick Wagoner, presidente de la compañía y amigo de la NASCAR.

La nueva cabeza de la GM, Frederick Henderson, habló este martes de más recortes para poder cumplir con un programa de reducción de costos que esté acorde con lo que espera el gobierno. Esto después que le fueran desembolsados varios billones de dólares al gigante de la industria automotriz para mantenerlo respirando a pesar de sus graves heridas financieras que han llevado a pensar inclusive en la bancarrota, escenario que + sería temible por el impacto que podría tener sobre NASCAR. Por ahora no se ha tocado el tema de que los recortes incluyan el programa de competición y es probable que eso se mantenga así.

Pero volviendo a las pistas, fue aplastante el dominio del Hendrick Motorsports el domingo pasado. Ganaron la carrera, sus otros tres autos quedaron todos entre los diez primeros, y si a eso le sumamos que los dos Stewart Haas también quedaron en el top 10, tenemos no cuatro sino seis autos con chasis y motor Hendrick, dejando apenas cuatro lugares para que se los repartieran entre  otros equipos, incluyendo las otras tres marcas. No creo que sea coincidencia semejante resultado. Los autos de Hendrick tienen algo que los hace ir muy bien en esta pista. Los pilotos hicieron lo suyo, pero tenían con qué.

Inmejorable forma para el señor de la gran H de celebrar el aniversario 25 de su primer triunfo. Esta vez no tuvo que llamar por un teléfono público tras salir de una misa a la que le prometió ir a su esposa Lisa, para saber la suerte de sus autos. “No me pude tomar una foto con (Geoff) Bodine en 1994,” dijo Hendrick recordando ese primer triunfo.  Esta vez si celebró en Victory Lane la que fue su victoria número 176 en la máxima división de NASCAR, a lo cual le agrega que su otro piloto estrella, Jeff Gordon, es el lider del campeonato y además su piloto celebridad, Dale Earnhardt Jr, consiguió su mejor resultado de la temporada.

Tras haber tenido la oportunidad de visitar varios equipos de NASCAR durante el frío mes de Enero en un recorrido que hice por Charlotte, pude entender en parte porqué el Hendrick Motorsport es lo que es en este momento. El equipo además de ser un modelo deportivo, es un modelo de negocio, de empresa. “Nuestro principal activo es la gente,” me decía en esa ocasión Rick Hendrick, y se entiende. Gente como Johnson, Gordon, Kanus, etc… Lo que no se ve desde fuera es además toda la gente no buena sino excelente que hay al interior del equipo y que pasan como anónimos a pesar de ser también instrumentales en el éxito de la compañía.

Recuerdo de nuevo las palabras de Max Papis, piloto de pruebas de Hendrick, quien me decía en Homestead el año pasado que “en el equipo además de Knaus hay diez o más ingenieros que pueden ser el mejor jefe de mecánicos de los garajes de la Copa Sprint.” Él ha pasado por mucha categorías y equipos, incluyendo la Fórmula Uno, así que sabe lo que dice. Si Hendrick hubiese nacido en Inglaterra, tal vez habría sido tan exitoso en la máxima como lo ha sido en NASCAR. Él no solamente sabe identificar el talento en pilotos, ingenieros o mecánicos, sino que además sabe como ponerlos a trabajar juntos. Un poco lo que en el pasado otros no han conseguido en diferentes disciplinas como el fútbol, donde un equipo lleno de talentos individuales no necesariamente golea a su rival cada 90 minutos.

Pero bueno, están Roush, Gibbs y Childress para seguir dando la batalla, más allá del duelo que se empieza a perfilar ya entre Gordon y Johnson.

Dos consideraciones finales. La primera, la actittud de Kyle Busch el lunes en la carrera de camionetas. Chocó el muro a propósito para intentar aplanar la carrocería de su camioneta durante una neutralización y se olvidó de la “línea de compromiso” que cuando se pasa, obliga a entrar a pits. Él obviamente no entró, pero los comisarios lo sancionaron y lo hicieron entrar. Finalizada la carrera se bajó del auto, avento casco y HANS como un niño aventando los juguetes, y salió corriendo como buscando a su mamá. En días como ese es que la imagen de próximo campeón del menor de los Busch se torna borrosa.

La segunda consideración sobre Juan Pablo Montoya. Me gustó verlo lucharla cuando parecía que su carrera estaba ya perdida. Sinceramente pensé que terminaría al menos dos vueltas abajo pues en un momento llegó casi hasta el puesto 30, pero peleó por volver a la vuelta del lider, se le dio a unas veinte del final y cruzó la meta cerca de marcar otro top 10. Una lástima que se hubiese perdido tanto en el segundo cuarto de carrera, pero a veces hay que dar un paso atrás para dar dos adelante. Viene Texas, donde su mejor actuación fue un octavo puesto en su primera visita en la Copa Sprint, su segunda en NASCAR después de haber corrido allí por primera vez en 2006 en la Nationwide.

¡Hasta el domingo!

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