
Llámenlo justicia divina, suerte, o como quieran. Una carrera que a 37 vueltas del final pintaba para dejar a Juan Pablo Montoya al filo de salir de los 12 primeros del campeonato, terminó con un segundo puesto que tiene sabor a victoria y que le da un nuevo impulso en su aspiración de entrar al
Chase. Hace una semana se perdió en los pits en Indianapolis, y este Lunes también en pits, se ganó casi todo en Pocono.
En la vuelta 163 de 200, Brian Pattie llamó a pits a Juan Pablo Montoya para cumplir su última detención por combustible bajo bandera verde. El jefe del equipo 42 sabía que tenía que hacer algo diferente si quería aspirar a un buen resultado, pues metido en el tráfico en la mitad del grupo, un auto que había rodado sólido sexto, se había convertido en una máquina mediocre.
“Creo que tengo una rueda suelta,” dijo Montoya por la radio después de la segunda detención en pits. “No tengo potencia, creo que se va a fundir el motor,” dijo luego promediando la carrera. “No tengo frenos,” dijo después en varias ocasiones. “¿Porqué no nos quedamos afuera?” le preguntó disgustado a Pattie cuando lo llamó a pits en una de las últimas banderas de precaución.
Pero el tono del hombre que toma las decisiones desde el muro de pits siempre fue conciliador y le pidió paciencia a su piloto una y otra vez. Toda esa buena energía trajo consigo la oportunidad de dar giro a la carrera del equipo cuando cuatro vueltas después de haber llenado a tope el tanque por última vez, apareció la octava bandera de precaución que les permitiría de un solo golpe saltar del puesto 33 al cuarto.
Cuando los punteros y casi todos los autos que estaban en la vuelta del lider entraron a pits para la última detención obligada por combustible, Montoya se encontró de repente con la opción de ganar la carrera inclusive. ”Vamos por la victoria,” le dijo Pattie a Montoya. ”Si tengo que poner en riesgo el auto para conseguirla, hoy no va a pasar,” le respondió.
Sin embargo la situación era muy favorable: Todos los autos que estaban por delante en ese momento habían rodado en promedio por detrás de él durante lo que iba de carrera. Quienes más amenazaban eran Kasey Kahne y Denny Hamlin, ambos previos líderes de carrera, pero los dos estaban puestos atrás y tendrían que superar otros autos antes de pensar en el triunfo.
Montoya pudo haber hablado de forma consevadora en la radio, pero su actuar en la pista decía otra cosa. En el reinicio a pesar de haber perdido inicialmente, logró recuperarse para colocar su auto segundo muy cerca del 33 de Clint Bowyer, quien estaba en una estrategia similar a la suya. Apareció la amarilla por novena ocasión y en el siguiente reinicio de segundo, el 42 pasó a cuarto antes de la última bandera de precacución.
El reinicio final le dió a Montoya una envión final. Atacó por fuera en la uno superando a Hornish, pero por dentro se lanzó Kahne, quien terminó tocando la esquina trasera izquiera del 42. Ambos autos se fueron ancho, Montoya lo rescató de la parte sucia de la pista, pero por abajo pasó Hamlin, casi sentenciado ya el resultado final.
A 10 del final el de Virginia pasó a la punta, un giro después Bowyer vio pasar a Montoya y aunque el piloto de Ganassi pudo mantener e inclusive superar el ritmo del de Gibbs, era claro que iba a ser muy difícil batir al piloto que había dominado la carrera antes de que las estrategias de combustible entraran en juego. Tampoco quedaban muchas vueltas y Montoya a cinco del final decía cada vez tener menos agarre en las llantas delanteras.
Ganó Hamlin su primera del año, su tercera en Pocono, y la quinta en su carrera como piloto de la Copa Sprint y recordó con lágrimas a su abuela, quien falleció hace pocos días. Mientras tanto Montoya era todo sonrisas, igual que el equipo 42. Finalmente logró el primer top-5 de la temporada y por tercera vez en su carrera en la máxima división de NASCAR, el bogotano fue segundo en el paso por meta en un óvalo. Curiosamente siempre lo ha antecedido un auto del equipo Joe Gibbs Racing. ¿Será una señal del futuro?
Ahora son 169 puntos lo que separan del puesto 13 en el campeonato y está mucho más dentro del
Chase. El resultado llegó con algo de suerte, pero hay que hacer justicia también a lo que mostraron en un principio cuando Montoya rodó entre los 10 primeros. El auto estaba puesto a punto para rodar allí, no en la mitad del grupo en un día en el que se vio mucha agresividad en la pista. Si no que lo digan Robby Gordon y David Stremme.
Montoya no pudo ir a la Casa Blanca, pero hoy él tenía una cita inaplazable en Pocono. La visita a Barack Obama puede esperar.
Para escuchar mi entrevista con Juan Pablo Montoya después de carrera, pueden hacerlo en www.motoresrcn.com, haciendo click en “Lunes” en la parte derecha. Si no pueden escucharla, podrán hacerlo descargando iTunes y usándolo como reproductor predeterminado.